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Ciudades Culturales: Especulación Patrimonial y Riesgo de Pérdida de Identidad

Ciudades Culturales

Se tiene claro que el suelo es un bien escaso y por ende caro. Hoy en día, zonas deterioradas están siendo impulsadas tanto por la gestión pública como por la inversión privada. La idea es mejorarlas y aprovechar el verdadero valor de este suelo. Sin embargo, en nuestro contexto, donde tenemos varias zonas con valor patrimonial (como el mismo Centro de Lima), con un carácter particular y una carga cultural que forman gran parte del valor de estas partes de las ciudades ¿Cómo mejorar la ciudad sin generar un fenómeno de gentrificación?

¿Qué es gentrificación?

Este neologismo deriva del inglés gentrification; en particular del término gentry, una clase social en su origen británica. Está constituida por nobleza baja y media -como barones y caballeros-, hombres libres y terratenientes. En otras palabras, una burguesía tradicional. Podemos interpretar el vocablo como elitización, aristocratización o aburguesamiento.

Un ejemplo de gentrificación sucedió con la renovación urbana del Centro Histórico de Bogotá. Este estaba ligado a intereses políticos y económicos desde los años 40. Con esto, se buscaba que la ciudad sea rentable sin tomar en cuenta las tradiciones y el palimsesto socioeconómico en estas zonas.

Si bien este fenómeno urbano tiene un resultado positivo en cuanto a la recuperación de aquellas zonas – normalmente degradadas y el aumento de la base tributaria (por ejemplo, la cantidad de propietarios de departamentos en edificio es notablemente mayor a donde antes había una casa) – el componente social es injusto. Resulta en la expulsión de ciudadanos y la pérdida de la identidad del barrio.

Estos cambios graduales de población a veces corresponden a fenómenos paralelos como:

  • El turismo low cost (AirBnb)
  • El mobbing inmobiliario
  • La terciarización

De esta forma, por ejemplo, en Bogotá el Gobierno planteó en 2007 el Plan Zonal del Centro. Tiene como premisa hacer al centro uno competitivo y atractivo para la inversión pública y privada. Para lo cual se busca transformar este territorio para las clases altas, para la inversión y el turismo. Se usaron herramientas como el desalojo de sus residentes tradicionales.

Y con esto ha ido filtrando sus espacios según patrones de obsolescencia:

  • Funcional de edificios y espacios públicos: que es cuando la estructura ya no puede cumplir su función original
  • Física: que es cuando hay deterioro de las estructuras
  • Económica: que es cuando no es rentable mantener el uso original y presiones de mercado hacen que el uso vaya cambiando.

Con estos filtros, las zonas que son afectadas por este plan son los sectores más deprimidos de la ciudad, en las cuales el interés y uso especulativo son factores de expulsión de poblaciones vulnerables.

En el año 2012, se sigue con esta intención de cambiar el centro con el Proyecto Ministerios que consistía en habilitar sedes de Ministerios en esa parte de la ciudad. Hasta esos momentos, los pobladores tradicionales se fueron resistiendo, sin éxito, al despojo de la ciudad quedándoles como únicas alternativas la venta y la expropiación.

Sin embargo, en 2013 se promovió el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) propuesto desde la alcaldía de Bogotá con Gustavo Petro Urrego que luego fue destituido. Este plan, a diferencia del Gobierno Central, buscaba inyectar viviendas de interés social en el Centro Histórico. Sin embargo, desde el Gobierno Central se postuló que el proyecto de la alcaldía violaba leyes vigentes del ejecutivo y no se cumplió con el POT.

Caso Valparaíso

Valparaíso es conocida por su riqueza cultural plasmada en los muros de sus casas y edificios, los cuales dan lugar a un recorrido artístico a modo de museo al aire libre con murales de diferentes temáticas, técnicas y artistas. Es por esto que, con el pasar de los años, Valparaíso está siendo conocida a nivel internacional. Es cada vez más visitada y vista como un lugar de inversión económica.

Ahora bien, Valparaíso es una ciudad de carácter residencial que poco a poco se está volviendo turística y comercial. Es tanta la demanda turística que poco a poco Valparaíso ha ido sobreexplotando sus atributos culturales y dando preferencia al turista, dejando de lado a las necesidades del residente. Se pintan cada vez más muros que no tienen la misma riqueza artística que sus predecesores, se abren negocios que no tienen relación con su entorno, tanto de uso como física, y debido a esto, los residentes originales optan por desplazarse.

Es siempre en estos casos donde la persona queda perjudicada. Los turistas de Valparaíso, o el dinero que entra, tienen mayor peso que los residentes de la ciudad. Residentes que, como el texto de Undurraga (2008) afirma, están perdiendo a su ciudad con alcances visuales y variedad de perspectivas, el sentido de igualdad entre residentes, la escala de barrio característica de una ciudad pobre, un comercio de escala local y, más importante, su estilo de vida tradicional.

Ciudades Culturales: Barranco en comparación a Valparaíso

  1. Definiendo el patrimonio, valor y significado 1

    Ciudades Culturales

El patrimonio de estas ciudades consiste, además de la carga material, del paisaje sensorial que nos formamos de estos. Barranco es valorado por su vida bohemia y el movimiento artístico.

El marco que se ofrece en estos lugares, facilities de cultura, son ciudades especializadas que nos dan un capital urbano distinto y rico.

  1. Repensando la Conservación y protección del patrimonio

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Mientras que en Barranco, se está inyectando de nuevos residentes; en Valparaíso los residentes optan por abandonar el centro y ocupar la periferia. En el caso de Barranco, la calidad patrimonial material de las casas tradicionales y los ranchos se está perdiendo y acartonando ya que los nuevos proyectos inmobiliarios en el distrito buscan seguir la imagen, la fachada y no las características y los conceptos que sustentan estas tipologías.

  1. Viejos y nuevos ciudadanos

Ciudades Culturales

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Los cambios como el trazado de la línea del Metropolitano en Barranco o el plan por el Terminal 2 en Valparaíso han generado reacciones en los residentes y ciudadanos de estas ciudades. Así, se aprecia que las inversiones públicas no responden al imaginario de los pobladores. Por otro lado, las inversiones privadas en el marco de urbanismo neoliberal sin reglas claras en el caso de Barranco están degradando el ambiente patrimonial del distrito. En ambos casos, hay una segregación de actores. Por un lado, en Valparaíso se tiende a hacer ciudad para los turistas, mientras que en Barranco se está fomentando a la población creativa y joven por medio de centros de trabajo comunales (Community Work), talleres para artistas, etc.

La gentrificación de Valparaíso

Valparaíso ha tenido una gentrificación con expulsión de pobladores hacia la periferia de la ciudad, generando una zonificación y homogeneización de usos que resta de complejidad al tejido urbano actual.

Barranco se encuentra en un proceso de etilización y especialización. En este caso, los incentivos privados y municipales están atrayendo a actores urbanos como artistas y trabajadores creativos ya que Barranco brinda espacios ideales para este tipo de poblaciones, sin embargo, se está haciendo una diferenciación y una fuerte especulación del suelo.

Además, no hay planes de contención de flujos o de conversación del ambiente patrimonial y cultural que caracteriza Barranco.

En casos como ciudades patrimoniales donde es necesario la intervención para su rehabilitación y que se logre su vigencia en la actualidad, la intervención tanto pública como privada es necesaria. Sin embargo, en imperativo, también, que estos planes e intervenciones vengan con medidas para contener la gentrificación y proteja la población local.

Ciudades culturales como estos casos son herramientas para desarrollar este espacio público democrático, libre e igualitario, que se podrían aprovechar mejor si el derecho de ciudad se viera como tal y no solo como un producto de consumo.

Autoras:

Milka Bernales

Mary Frias

BIBLIOGRAFÍA:

  • Undurraga, P., (2009), Riesgos y desafíos de la intervención patrimonial, importancia de la potenciación de recursos culturales auténticos. El caso de Valparaíso, Chile. México DF, México: Centro Cultural de España en México.

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